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    <title>Puerto Negocios</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Santa Fe.</subtitle>
    <updated>2025-05-28T13:10:53+00:00</updated>
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            ¿Y ahora qué hacemos con los dólares del colchón?
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                <![CDATA[Mariano López]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QWKkG5yucuWySKcMYJ-rZS4bsFk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/05/dolar_colchon.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante décadas, los argentinos nos fuimos acostumbrando a guardar dólares “por las dudas”. Cada crisis, cada devaluación abrupta, cada restricción al ahorro o confiscación estatal alimentó un reflejo defensivo: sacar los pesos del sistema y convertirlos en billetes verdes, lejos del alcance de cualquier eventualidad. Es un hábito que no necesita explicación: sobrevivir en un país con vaivenes cíclicos enseñó que cuidar lo propio muchas veces significó desconfiar.</p><p>Hoy, sin embargo, el gobierno plantea un nuevo esquema que, sin ser un blanqueo en el sentido tradicional, busca algo distinto: que ese ahorro en dólares, hoy inmóvil, vuelva a formar parte de la economía real. No hablamos solo del dinero en el colchón o en cajas de seguridad, sino también del que fue retirado del sistema en pesos o en dólares y permanece, en muchos casos, sin destino.</p><p>La propuesta no elimina controles patrimoniales ni los procedimientos vinculados a la prevención del lavado de activos, pero sí introduce cambios importantes: se eliminan regímenes informativos, se simplifican los mecanismos de ingreso de fondos y se acota la intervención sobre datos sensibles. No es un “vale todo”, pero sí una señal. ARCA no perderá trazabilidad, pero se evita penalizar preventivamente a quien simplemente guardó su dinero.</p><p>Y aquí está el punto central: no se trata de premiar a quien evadió. No es un perdón fiscal, ni un blanqueo encubierto. Se trata de reconocer que hay una parte de la población que, en su momento, salió del sistema —por miedo, por desconfianza o por autoprotección— y que hoy podría decidir volver, si existen condiciones razonables para hacerlo.</p><p>&nbsp;</p><p>Tener los dólares guardados, sea en una caja o en el exterior, ya no rinde. Tampoco genera valor tenerlos paralizados. La inflación global, los costos de mantenimiento o el simple paso del tiempo hacen que esos billetes pierdan poder adquisitivo cada día. En cambio, invertirlos en el país, acceder al mercado de capitales, dejarlos en una cuenta remunerada o gastarlos en un consumo de largo plazo es, precisamente, a lo que apunta el gobierno. Capturar al pequeño y mediano ahorrista desconfiado puede representar no sólo una oportunidad financiera, sino también una manera concreta de recuperar protagonismo económico.</p><p>Claro que falta estabilidad. Nadie lo niega. La confianza no se impone por decreto, y mucho menos en un país con antecedentes de sobra en materia de cambios de reglas. Las leyes vigentes —como la penal cambiaria, la penal tributaria o la de procedimiento fiscal— siguen allí, y es parte del desafío resolver, en paralelo, un marco más moderno y previsible. Aún faltan las reglamentaciones específicas en estos aspectos para poder conocer a fondo el nuevo régimen y su aplicación para tomar decisiones.</p><p>Durante el gobierno de Mauricio Macri hubo un blanqueo de capitales donde muchos dólares fueron declarados… pero no ingresaron nunca al país. Se pagaron los impuestos, sí, pero no se generó actividad. Más recientemente, el blanqueo de 2024 tampoco logró canalizar de forma efectiva esos fondos hacia la inversión productiva o el consumo: en gran medida, se trató de un sinceramiento patrimonial sin impacto tangible en la economía real.</p><p>Un punto importante —y una pregunta frecuente que vengo recibiendo de muchos clientes en estos últimos días— es: ¿vale la pena seguir guardándolos por si acaso? ¿O es hora de ponerlos en movimiento y que empiecen a generar valor? Mi respuesta es siempre la misma: si están declarados, plata guardada es plata que no rinde. Por eso, y basados en los montos especificados hasta el momento, ya estamos armando algunas carteras con oportunidades tanto en pesos como en dólares que generan rendimientos atractivos, y en algunos casos cuentan con tratamientos impositivos favorables. Algunos de ellos incluso están exentos del impuesto a los Bienes Personales y del Impuesto a las Ganancias. Encontramos, por ejemplo, Obligaciones Negociables, Bonos Soberanos, Letras del Tesoro, acciones y otros instrumentos con potencial.</p><p>Ahora bien, ¿qué busca el gobierno con este nuevo esquema? ¿Reservas, reactivación o recaudación? Probablemente, las tres cosas. Ingresar dólares mejora la posición del Banco Central, reactivar el consumo y la inversión dinamiza la economía, y si eso sucede, la recaudación mejora de forma natural. Todo esto va en línea con lo planteado en mi nota anterior publicada en este medio: si se busca ampliar la base de contribuyentes y lograr crecimiento sostenido, el camino no es seguir aumentando impuestos, sino justamente lo contrario —bajarlos y facilitar la inclusión económica desde lo fiscal.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QWKkG5yucuWySKcMYJ-rZS4bsFk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/05/dolar_colchon.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Durante décadas, los argentinos nos fuimos acostumbrando a guardar dólares “por las dudas”. Cada crisis, cada devaluación abrupta, cada restricción al...]]>
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                <updated>2025-05-28T13:10:53+00:00</updated>
                <published>2025-05-28T12:34:06+00:00</published>
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            La doble trampa argentina: impuestos asfixiantes y economía en negro
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                <![CDATA[Mariano López]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gt4-mp72SXMxovsLUhjPrwZf3uA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/05/impuestos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Uno de los mayores dilemas estructurales de la economía argentina es la convivencia de dos políticas que, lejos de corregirse entre sí, se alimentan mutuamente: por un lado, la persistente negativa del Estado a reducir la presión impositiva; por el otro, su pasividad ante una economía informal que ya representa cerca del 40% del PBI.</p><p>En lugar de atacar de raíz estos problemas, se ha consolidado una especie de pacto implícito: se castiga con impuestos excesivos a quienes cumplen y, al mismo tiempo, se tolera —cuando no se estimula— la informalidad. Esta doble moral termina profundizando la desigualdad, debilitando al sector productivo y erosionando la confianza en el sistema.</p><p>El costo fiscal de operar en blanco es uno de los mayores desincentivos a la formalidad. Contratar un empleado implica para una empresa asumir un sobrecosto cercano al 60% adicional en cargas sociales, aportes y contribuciones.</p><p>Este peso, que afecta principalmente a las pymes y a los sectores con mayor potencial de crecimiento, no sólo frena la creación de empleo registrado, sino que pone en jaque al propio sistema previsional. Cada vez hay más jubilados y cada vez menos aportantes genuinos.</p><p>El resultado es un sistema que cruje, financiado parcialmente con impuestos generales y deudas, mientras millones de trabajadores siguen sin cobertura, derechos ni aportes.</p><p>Emprender para morir: el costo de nacer legalmente</p><p>Emprender en este contexto es casi un acto de fe. En lugar de recibir incentivos, los nuevos proyectos enfrentan desde el día uno una avalancha de obligaciones fiscales, anticipos, monotributos distorsionados y una burocracia que desgasta.</p><p>En un país que necesita desesperadamente nuevos generadores de empleo y riqueza, el Estado aparece como el primer y más caro proveedor… de obstáculos.</p><p>No sorprende que gran parte de los emprendimientos mueran antes del primer año, o que directamente opten por operar en negro como única forma de sobrevivir al arranque.</p><p>Esta dinámica también genera una competencia desigual. Las empresas que deciden cumplir con la ley se encuentran en clara desventaja frente a quienes no pagan IVA, no emiten facturas y no registran empleados.</p><p>¿El resultado? La informalidad se vuelve más rentable. Quien hace las cosas bien pierde frente a quien evade, y el mensaje que se instala es profundamente corrosivo: cumplir no conviene.</p><p>Pero tal vez el fenómeno más alarmante —y silencioso— es la fuga de empresas que nacieron en Argentina, pero deciden mudarse al exterior.</p><p>En particular, muchas startups tecnológicas y empresas de servicios exportables se radican en Uruguay, Estados Unidos, Estonia o cualquier otro destino que ofrezca menos carga fiscal, reglas más claras y seguridad jurídica. El talento se queda, pero la facturación se va.</p><p>Y con ella, se pierden dólares que el país necesita con urgencia. No es por falta de patriotismo, sino por supervivencia.</p><p>&nbsp;</p><p>Sin reforma no hay futuro</p><p>La combinación de alta presión fiscal, informalidad estructural y desincentivos al cumplimiento ha construido un sistema profundamente injusto y poco eficiente. La solución no pasa por crear más impuestos ni más regímenes especiales.</p><p>Hace falta una reforma estructural y valiente: bajar impuestos reales, simplificar el sistema, formalizar con incentivos y terminar con el doble discurso. Mientras sigamos castigando al que cumple y premiando al que evade, el país seguirá girando en círculos.</p><p>Es momento de elegir: o seguimos atrapados en esta trampa que desalienta el trabajo formal, la inversión y el crecimiento, o decidimos construir un sistema que premie el esfuerzo, promueva la formalidad y permita que producir en Argentina no sea un castigo, sino una oportunidad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gt4-mp72SXMxovsLUhjPrwZf3uA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/05/impuestos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hace falta una reforma estructural y valiente: bajar impuestos reales, simplificar el sistema, formalizar con incentivos y terminar con el doble discurso. Mientras sigamos castigando al que cumple y premiando al que evade, el país seguirá girando en círculos.]]>
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                <updated>2025-05-14T10:57:33+00:00</updated>
                <published>2025-05-14T10:57:21+00:00</published>
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            El desafío de las pymes de sobrevivir en un contexto sin inflación
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lz0zhAqrJ5hwM1vadX0Qg-x7E5Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/04/pyme.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con expectativas privadas de una inflación en torno al 2,5% para marzo, y con optimismo por parte de los especialistas que esperan que perfore el 2% en los próximos meses, las pymes argentinas deben adaptarse a un nuevo contexto.</p><p>Acostumbradas en los últimos años a lidiar con alzas de precios generalizadas y constantes, las empresas ahora tienen un nuevo desafío: sobrevivir en un contexto sin inflación.</p><p>A partir de esta nueva realidad, las pymes deben llevar adelante una serie de acciones para gestionar un negocio de manera eficiente.</p><p>Y cómo afecta la desaceleración de la inflación a las pymes. Simple, las empresas cubren pérdidas o ineficiencias con subas de precios. Hoy al no poder remarcar, o incluso tener que bajar precios para competir, están perdiendo rentabilidad.</p><p>Hay que volver a la cuenta de almacén, Precio por Cantidad, y si querés ganar más hay que vender más.</p><p>En un contexto donde la inflación no supera el 3% mensual y viene a la baja, se manifiestan los problemas que estaban ocultos: la falta de liquidez, la caída de las ventas por entradas de nuevos competidores, los márgenes pocos claros y los datos de gestión que no están claros. Es decir: cuanto vendo, cuanto tengo de costo y cuanto gano.</p><p>&nbsp;</p><p>Nuevos jugadores</p><p>Con la apertura de importaciones, vienen productos más baratos. Por eso hay que sondear constantemente lo que viene de afuera por un tema de costos y competencia.</p><p>Hay productos argentinos, que por más buenos que sean, quedaron caros. Y un dato no menor, es la disparidad de precios que hay de un comercio a otro. Hoy el consumidor busca precios y compara con el celular. &nbsp;</p><p>Otro de los “jugadores” que desde hace años juegan en contra de las empresas es el tema impuestos. Hoy la carga impositiva es grande, exige una planificación detallada, y tiene que ser considerado dentro de los márgenes que tienen los productos.</p><p>Si consideramos IVA, Ingresos Brutos, y otros gastos como las comisiones bancarias y de las tarjetas, en muchos casos supera el 30%, que de entrada desaparece. Hoy es muy normal que los comercios solo cobren con efectivo o con transferencia.</p><p>Si bien el gobierno está bajando impuestos, queda un largo camino por recorrer.</p><p>Deuda</p><p>Tomar deuda es recomendable teniendo en cuenta el costo. Y acá no es solamente deuda con el banco, es también con un proveedor que financia a 30 o 60 días, o un nuevo socio que se incorpora como inversor que también inmoviliza capital, solo que a una tasa no exigible sino una tasa esperada de ganancia futura. Hay que tener en cuenta a todos los proveedores de capital.</p><p>Volviendo a los créditos más duros. Hoy con una inflación a la baja, puede ser que los créditos se hayan tomado a tasas altas. Lo cual no pasaba en un contexto de inflación creciente porque se “licuaba” la deuda, donde el que perdía era el que prestaba.</p><p>Hoy cambiar el perfil de deuda es más fácil. ¿Qué significa? Tomar nueva deuda para cancelar lo existente, cambias una tasa del 80 o 100% por una de 40%, en el mejor de los casos.</p><p>También es cierto que la deuda hoy exige una administración más activa, comparando la tasa a la cual tomo deuda, contra lo que me rinde el negocio neto, descontando la inflación. Es la clave del manejo financiero, me endeudo al 5% y con eso gano un 10%, me quedo con un 5% de diferencia.</p><p>Otra buena opción por ejemplo es el leasing, donde no se desembolsa el total y se puede descontarlo como gasto en el impuesto a las ganancias.</p><p>La clave</p><p>Para adaptarse de la forma correcta a la nueva realidad económica, primero hay que conocer la estructura de costos, saber cuánto capital se necesita mes a mes para pagar sueldos, alquiler, energía, y otros gastos fijos.</p><p>En segundo lugar, conocer qué márgenes son posibles hoy en día con el mix de productos que venden. Es muy normal que algunos productos tengan una rentabilidad nula, por ejemplo para atraer clientes, y otros tengan márgenes mayores.</p><p>No stockearse innecesariamente inmovilizando capital, a no ser que se obtengan descuentos interesantes por compras en cantidad.</p><p>Y por último conocer la cantidad (Q) que tendría que vender y a qué precio (P). La cuenta de almacenero básica, para cubrir los gastos fijos, los gastos de la materia prima y llevarse una ganancia.</p><p>Contar con la información correcta, y el dato exacto, para tomar decisiones. Aunque parezca un costo, la solución es aplicar tecnología y tener la información precisa y actualizada.</p><p>Es decir, a un nivel básico tener un sistema, un excel, tableros de control con actualización automática, sistemas de ventas y stocks. Un buen marketing, y la rapidez necesaria para largar promociones y descuentos.&nbsp;&nbsp;</p><p>*Licenciado en Administración, Magíster en Finanzas e Idóneo en mercado de capitales CNV</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lz0zhAqrJ5hwM1vadX0Qg-x7E5Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/04/pyme.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Las empresas deben adaptarse al nuevo contexto, de una inflación en baja, y volver a las finanzas tradicionales.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-04-01T11:49:15+00:00</updated>
                <published>2025-04-01T11:44:56+00:00</published>
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