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    <title>Puerto Negocios</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Santa Fe.</subtitle>
    <updated>2025-05-06T12:05:21+00:00</updated>
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            Entre lo natural y lo artificial
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                <![CDATA[Rodrigo Agostini]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.puertonegocios.com/opinion/entre-lo-natural-y-lo-artificial">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sw89vt_0-8YzMBadmk_aF6UoQss=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/05/arquitectura.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La luz, ya sea natural o artificial, es uno de los elementos más poderosos en la arquitectura. No solo ilumina los espacios, sino que también define su carácter, influye en la percepción emocional y crea atmósferas únicas.</p><p>Desde las catedrales góticas, donde la luz filtrada a través de vitrales simboliza lo divino, hasta los rascacielos modernos, donde la luz artificial redefine el paisaje urbano, la luz ha sido un recurso fundamental para arquitectos y diseñadores.</p><p>Desde tiempos antiguos, la luz ha sido un elemento arquitectónico clave, no sólo por su funcionalidad sino también por su carga simbólica y estética.</p><p>El Panteón de Roma, con su óculo central permitiendo la entrada de luz cenital, es un ejemplo temprano de cómo la luz puede convertirse en un elemento dramático y trascendental dentro de un espacio construido.</p><p>En tiempos modernos, arquitectos como Peter Zumthor han llevado esta tradición al extremo, como en su Capilla de Campo, donde la luz natural se filtra de manera sutil y controlada, generando una atmósfera de introspección y espiritualidad.</p><p>Este ensayo explora el papel de la luz en la arquitectura, analizando ejemplos paradigmáticos y reflexionando sobre su impacto en la experiencia espacial. Se profundizará en el rol de la luz natural y artificial, su aplicación en diferentes contextos y su evolución con el avance de la tecnología.</p>La luz como herramienta arquitectónica<p>La luz en la arquitectura ha sido abordada por numerosos teóricos y arquitectos. Louis Kahn afirmaba: "La luz es el dador de toda presencia", destacando su papel en la definición de los espacios.</p><p>Tadao Ando, por su parte, utiliza la luz natural como un elemento espiritual, creando atmósferas serenas y contemplativas. Le Corbusier, en su obra Hacia una arquitectura, describe la luz como un material de construcción, capaz de transformar un espacio en una experiencia sensorial.</p><p>Más allá de su carácter estético, la luz también tiene un impacto fisiológico y psicológico en las personas. Estudios como los de Juhani Pallasmaa destacan la relación entre luz, materialidad y percepción sensorial, subrayando cómo la luz puede evocar sensaciones táctiles.</p><p>Además, la luz es un recurso técnico cuya temperatura de color, dirección e intensidad pueden modificar la percepción del espacio y el confort visual.</p><p>&nbsp;</p>Destacados de uso de la luz- Espacios definidos por la luz natural<p>. El Panteón de Roma es una estructura icónica que cuenta con un óculo central en su cúpula, permitiendo la entrada de luz cenital. A lo largo del día, la luz se desplaza por el interior del espacio, generando una conexión entre el cielo y la tierra y creando un ambiente dinámico y sagrado.</p><p>&nbsp;</p><p>El Panteón de Roma. Reuters.</p><p>. La Capilla de Notre-Dame-du-Haut de Le Corbusier, una obra maestra del modernismo, utiliza ventanas estratégicamente ubicadas para crear un juego de luces y sombras que cambian a lo largo del día. La luz natural entra de manera dramática, iluminando el altar y generando una sensación de sacralidad.</p><p>. La Iglesia de la Luz de Tadao Ando es una obra donde la luz natural se convierte en un elemento central. Una cruz cortada en el muro de concreto permite que la luz entre de manera controlada, creando un efecto espiritual y minimalista. Ando demuestra cómo la luz puede ser un símbolo de esperanza y trascendencia.</p><p>. El Museo de Arte Moderno de Fort Worth, diseñado por Tadao Ando, utiliza grandes planos de vidrio y patios interiores para integrar la luz natural en sus espacios. La luz difusa crea una atmósfera serena que complementa las obras de arte expuestas.</p><p>. La Capilla de Campo de Peter Zumthor, construida con aberturas mínimas, permiten que la luz natural entre de forma tenue y casi etérea. La luz se convierte en un elemento meditativo que refuerza la sensación de recogimiento del espacio.</p>- Arquitectura destacada por su iluminación artificial<p>. El Centro Heydar Aliyev de Zaha Hadid es un edificio con una forma fluida y dinámica, donde la iluminación artificial resalta sus curvas y volúmenes. La luz no solo ilumina, sino que redefine la percepción de la forma arquitectónica.</p><p>El Museo de Arte Contemporáneo de Niterói.</p><p>. El Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, diseñado por Oscar Niemeyer, emplea la iluminación artificial para resalta su forma de platillo volador, creando un contraste dramático con el paisaje nocturno. La luz artificial se convierte en un complemento esencial de la estructura escultórica.</p><p>. Las instalaciones de James Turrell utilizan la luz artificial como material principal, creando espacios que desafían la percepción del espectador. Sus instalaciones exploran cómo la luz puede transformar un espacio físico en una experiencia inmersiva.</p><p>. El Teatro Nacional de Pekín, obra de Paul Andreu, distingue sus usos según la iluminación artificial, potenciando su forma ovalada y su relación con el agua circundante. La luz juega un papel clave en su percepción nocturna.</p>Debate y reflexión<p>La luz, tanto natural como artificial, tiene el poder de transformar un espacio arquitectónico en una experiencia emocional.</p><p>Mientras que la luz natural crea conexiones con el entorno y el paso del tiempo, la luz artificial permite la manipulación del espacio y la creación de atmósferas específicas. Además, con los avances tecnológicos, se han desarrollado estrategias de iluminación sostenible que optimizan el consumo energético y mejoran la calidad espacial.</p><p>El debate entre la luz natural y la luz artificial es constante en la arquitectura contemporánea. La luz natural, aunque cambiante e incontrolable en algunos aspectos, ofrece una conexión orgánica con el entorno y refuerza la percepción del tiempo.</p><p>En cambio, la luz artificial permite mayor control y experimentación en la iluminación de los espacios, como lo demuestran las instalaciones de Turrell y la integración de tecnología LED en fachadas urbanas. La elección entre una y otra depende de la intención del arquitecto y la función del espacio.</p><p>La luz es un elemento fundamental en la arquitectura, capaz de definir espacios, crear atmósferas y transmitir emociones. Desde la antigüedad, la luz ha sido utilizada como un recurso expresivo y funcional, pasando por estructuras como el Panteón de Roma hasta obras contemporáneas como la Capilla de Campo de Zumthor.</p><p>A través de ejemplos paradigmáticos, hemos visto cómo arquitectos como Le Corbusier, Tadao Ando y Zaha Hadid utilizan la luz como un material de construcción, transformando sus obras en experiencias sensoriales únicas.</p><p>En un mundo donde la arquitectura busca cada vez más conectar con las emociones humanas, la luz sigue siendo un recurso esencial para crear espacios significativos y memorables.</p><p>Su evolución seguirá marcando la historia de la arquitectura, especialmente en el contexto de la sostenibilidad y la tecnología de iluminación inteligente, abriendo nuevas posibilidades para diseñar experiencias espaciales innovadoras.</p><p>La arquitectura no existiría sin la luz. Es el alma de los espacios, el nexo entre la materia y la emoción, el recurso que transforma lo inerte en algo vivo. Como dijo Louis Kahn: "Incluso un ladrillo quiere ser algo más." Y la luz es el elemento que le otorga ese significado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/sw89vt_0-8YzMBadmk_aF6UoQss=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/05/arquitectura.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La luz transforma la arquitectura: moldea espacios, despierta emociones y equilibra lo natural con lo artificial.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-05-06T12:05:21+00:00</updated>
                <published>2025-05-06T12:04:40+00:00</published>
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            El poder del esfuerzo compartido y los liderazgos sin egoísmos
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                <![CDATA[Rodrigo Agostini]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9d3fZkaw6-WIxzZ3psBymv0bnVc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/02/mentor.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Un mentor no es simplemente un guía, es el faro en la tormenta para quien busca su camino. Aquel que ve potencial donde otros sólo ven obstáculos.</p><p>Como decía Benjamin Disraeli, "el mejor modo de predecir el futuro es crearlo", y un mentor, con su experiencia y apoyo, ayuda a moldear ese futuro junto a la persona que guía. Es alguien que cree profundamente en el potencial de la otra persona, a veces incluso más de lo que esa persona cree en sí misma.</p><p>El mentor, despojado de egoísmos, se convierte en una luz que ilumina el camino del discípulo, sin esperar ningún reconocimiento. Como Aristóteles enseñó, "la educación es el mejor provisionamiento para la vejez"; siendo esto un recordatorio de que la verdadera enseñanza se nutre del esfuerzo compartido y la búsqueda conjunta de la sabiduría.</p>Desde el barrio hacia el MIT<p>En otras palabras: el camino de un niño y su mentor hacia la excelencia. Imaginemos a un niño de 12 años que ha nacido en un barrio donde la pobreza restringe cada oportunidad. Desde su corta edad, él sabe muy bien que su destino podría verse limitado si no lucha con todas sus fuerzas. Pero algo cambia el curso de su vida: un mentor entra en escena, acompañándolo sin egoísmos ni buscas de reconocimientos, sólo con el deseo genuino de que el muchacho logre alcanzar sus sueños. Este mentor no sólo le enseña matemáticas o ciencias, sino que le transmite algo más importante: la creencia inquebrantable de que puede llegar lejos sin importar las barreras.</p><p>Este mentor le dedica su tiempo y esfuerzo, sin esperar nada a cambio. Le habla del sacrificio, de pasar noches en vela, y de la importancia de luchar por sus sueños; siempre con una compasión que le hace sentir que no está solo.</p><p>Pero llega un día en el que el mentor le dice: "Ahora tenés que superarme". Una frase que queda grabada en el corazón del niño, sumergiéndolo en sus estudios y superando aquellos obstáculos que parecían infranqueables; llegando a ingresar a la Universidad Torcuato Di Tella y más tarde al MIT (por la sigla en inglés del Instituto de Tecnología de Massachusetts: Massachusetts Institute of Technology), siempre gracias a becas que le permitieron continuar con sus sueños. Pero más allá de la universidad, lo que este niño lleva consigo es el aprendizaje de que el esfuerzo personal y la guía de un mentor son fuerzas imbatibles que potencian su propia trayectoria.</p>La historia de una estudiante de arquitectura<p>O de un camino de sacrificio y visión compartida. De manera similar a la del niño anterior, una joven estudiante de arquitectura se ve atrapada en las mismas dificultades que atraviesan muchos otros: falta de recursos e inseguridades respecto a sus capacidades. Sin embargo, su vida da un giro cuando un mentor aparece, no para darle respuestas fáciles, sino para desafiarla constantemente.</p><p>Este mentor, más que un experto en su disciplina, es una presencia que la guía, la acompaña y la incita a reflexionar, a cuestionar y cuestionarse, a ver las cosas desde otra perspectiva. Alguien que le muestra lo que realmente significa el esfuerzo; no sólo centrado en la aprobación de exámenes o el cumplimiento de las exigencias de un currículo, sino en la importancia del sacrificio por la excelencia, de trabajar con constancia y sin descanso por aquello que realmente importa.</p><p>Este mentor no es una figura académica ni un modelo de vida, es alguien que ha hecho sacrificios, ha enfrentado fracasos y ha aprendido que el verdadero progreso llega cuando se asume la responsabilidad del propio camino. Con su apoyo constante, la estudiante supera sus miedos y su carrera florece. Hoy es gerente de una de las desarrolladoras inmobiliarias más importantes; una mujer que lleva consigo no sólo el conocimiento arquitectónico, sino también las lecciones de liderazgo y de nunca rendirse que le impartió su mentor. Pero, más allá de su éxito profesional, lo que la define es el impacto de esos aprendizajes en su vida: un impacto que fue mucho más allá de la transmisión de habilidades técnicas, abarcando la confianza en sí misma, la resiliencia ante la adversidad y la capacidad de inspirar a otros. Su historia no es sólo la de una arquitecta exitosa, sino la de una mujer que convirtió cada obstáculo en un peldaño hacia su crecimiento, demostrando que el verdadero legado de un mentor no sólo está en las enseñanzas que dicta, sino en la transformación que deja en quienes lo siguen.</p>La mentoría como catalizador del cambio<p>Elon Musk, en sus propios relatos, ha reconocido cómo figuras como Jim Cameron le ayudaron a afinar su visión y le dieron la confianza necesaria para emprender proyectos que parecían imposibles. Musk no sólo heredó conocimientos técnicos, sino también una mentalidad resiliente que lo empujó a seguir adelante, aun cuando las probabilidades estaban en su contra. Sus mentores lo impulsaron en el ámbito de la tecnología y lo guiaron en el desarrollo de un carácter capaz de desafiar límites. Sin esos modelos a seguir, su visión de cambiar el mundo a través de SpaceX y Tesla tal vez no habría tomado la misma magnitud.</p><p>Por otro lado, la historia de la paquistaní Malala Yousafzai resalta la importancia de la mentoría en circunstancias extremas. Malala, quien desde joven luchó por los derechos de las niñas a la educación, fue guiada por su padre y mentores internacionales que la apoyaron en su misión. Su historia nos enseña que, en la vida de personas con un destino excepcional, un mentor no sólo es una guía, sino un protector del sueño de otros, ayudándolos a superar los miedos y desafíos. Fue gracias a esas figuras que encontró la fuerza para hablar ante las Naciones Unidas y convertirse en un ícono global por la educación y la igualdad.</p>El progreso del otro como propio<p>Lo que conecta estas historias es el papel fundamental de la mentoría en la creación de oportunidades. En tal sentido, el verdadero mentor ve el progreso del otro como propio. Los mentores, despojados de egoísmos, invierten en el crecimiento de sus pupilos porque ven el progreso del otro como un reflejo de su propio éxito. Tal como lo expresó Aristóteles, "el bien del discípulo es el bien del maestro"; porque el verdadero mentor entiende que su legado no radica en lo que recibe, sino en lo que puede ofrecer. La mentoría es una danza de sacrificios compartidos, de esfuerzos que se multiplican cuando se suman. Así, el mentor y el discípulo crean juntos una historia de éxito, no porque uno lo logre, sino porque ambos creen en el potencial del otro.</p><p>La pregunta final es la siguiente: ¿Cómo podemos aplicar esta filosofía en nuestra propia vida? Tal vez sea buscando un mentor que nos ayude a crecer, o convirtiéndonos en ese guía para alguien más. La mentoría no requiere grandeza ni reconocimiento, sino voluntad y generosidad. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de marcar la diferencia en la vida de otra persona. A veces, sólo se trata de creer en alguien más de lo que lo hace él mismo, y es en ese acto de fe, donde nos convertimos en parte de su historia, al igual que ellos pasan a integrar la nuestra.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9d3fZkaw6-WIxzZ3psBymv0bnVc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2025/02/mentor.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Un mentor no es simplemente un guía, es el faro en la tormenta para quien busca su camino. Aquel que ve potencial donde otros sólo ven obstáculos.Como...]]>
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                <updated>2026-03-16T11:40:10+00:00</updated>
                <published>2025-02-11T10:50:15+00:00</published>
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            Repensar los grandes conjuntos habitacionales
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                <![CDATA[Rodrigo Agostini]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jZ3CAJYn9pbezimwj9tMjYU5SJA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2024/10/obras.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El déficit cuantitativo y cualitativo de viviendas de la ciudad contemporánea, fundamenta la implementación de operaciones de rehabilitación integral, aplicando estrategias proyectuales urbano-arquitectónicas conjugadas con criterios de sostenibilidad económica, ambiental y social.</p><p>Fernández Wagner (2003) señala que, “la vivienda de interés social es entendida como aquella desarrollada a partir de la participación del Estado, de carácter masivo, dirigida a la población sin posibilidades de acceso al mercado habitacional inmobiliario y enmarcada en el desarrollo de políticas provenientes de una idea de Estado de Bienestar, definido como aquel que asume las problemáticas sociales como un derecho fundamental.” Sin embargo, es preciso considerar que la vivienda forma parte de una totalidad mayor, implicando aspectos físicos y sociales; pues de lo contrario, la vivienda sólo conformaría una construcción inerte, carente de sentido de hogar y hábitat colectivo, restringiendo las condiciones de acceso de la población a la ciudad.</p><p>Los grandes conjuntos habitacionales dieron una respuesta rápida al déficit habitacional de posguerra en los países europeos, y a la sobrepoblación de las ciudades latinoamericanas. Al respecto René Dunowicz (2010) sostiene: “el referente tipológico del período en relación a la vivienda social fue el de los grandes conjuntos habitacionales, pensados como pequeñas ciudades autosuficientes, de mayor densidad de población que su entorno, con equipamiento comunitario a gran escala, y de fuerte impacto en la trama y el perfil urbano.” Por consiguiente, al encontrarse implantados sobre terrenos periféricos y generalmente desvinculados de los centros urbanos, este tipo de intervención debía generar una nueva urbanidad para sus habitantes recurriendo a geometrías contundentes y elevadas densidades.</p><p>Por otra parte, al considerar que los usuarios no participaban en la toma de decisiones, sino que estos proyectos eran planificados por el Estado, financiados por fondos públicos y construidos por grandes empresas bajo la modalidad de licitación pública (Fernández Wagner, 2003); es posible comprender porque, luego de 50 años de su ejecución, se evidencian una serie de consecuencias debido a la insatisfacción real de las necesidades de sus residentes.</p><p>En Argentina, durante la década del '70 se comenzaron a ejecutar una serie de grandes conjuntos habitacionales como respuesta al déficit residencial, a las dificultades para acceder en forma regular a la vivienda, y a la proliferación de villas de emergencia en el interior de las ciudades. Sin embargo, las malas políticas de atención adoptadas condujeron a una “crítica situación de los conjuntos habitacionales, progresivamente vandalizados y degradados, demostrando que las soluciones habitacionales de los '70, constituyen hoy un problema social y urbano importante en muchos distritos” (Fernández Wagner, 2003).</p><p>Luego de 40 años de evaluación de estas producciones habitacionales, por parte de diversos autores, es posible evidenciar las consecuencias inesperadas para el ámbito social y urbano de estas políticas de vivienda, a raíz de la falta de planes de mantenimiento y el creciente deterioro, las constantes vandalizaciones, el colapso de las instalaciones, la falta de integración con el resto del tejido, el escaso control urbano y la precarización de las condiciones habitacionales.</p><p>Una mirada al FONAVI San JerónimoMediante un relevamiento físico-ambiental, se han podido contrastar ciertos aspectos teóricos y entrar en contacto con la realidad concreta del FONAVI San Jerónimo y sus habitantes. En reiteradas visitas al sector, encuentros y recorridos con los vecinos, se ha verificado lo planteado por Fernández Wagner (2003) al enunciar que una vivienda necesariamente debe contemplar aspectos físicos y sociales. Sin embargo, es difícil percibir esta condición al interior del barrio, pues la contundencia y monotonía de los monoblocks intentan reflejar una falsa homogeneidad. Internamente, cada uno de los bloques no sólo esconde diversas tipologías habitacionales - viviendas de uno, dos, tres, y cuatro dormitorios -, sino que también aloja personas con diferentes necesidades y diversas características económicas, sociales y culturales; mientras que el afuera, denota una sucesión rítmica de celosías blancas sobre un sólido de color verde.</p><p>Por otra parte, tanto su implantación sobre el borde suroeste de la Ciudad de Santa Fe, como sus lógicas de concepción a modo de ciudad funcionalista que prioriza las condiciones de iluminación y ventilación natural; han derivado en una desvinculación entre el barrio y el entorno circundante. Por tanto, este conjunto habitacional ha debido recrear una nueva urbanidad por medio de la introducción de equipamientos comunitarios, pero la escasa variedad de locales comerciales y oportunidades de empleo, han obligado a que las personas deban recorrer largas distancias para satisfacer sus necesidades diarias.</p><p>En cuanto al paisaje urbano, más allá de las monótonas fachadas de los bloques, destaca la presencia de un ambiente degradado, confuso y desordenado. En este sentido, tal como expresan Bekinschtein, Calcagno y Risso Patrón (2013), resulta evidente la falta de cuidado y mantenimiento a lo largo de todo el sector, junto con la apropiación por autoconstrucción de las áreas comunes, la vandalización de ciertos elementos de la infraestructura, la abundante presencia de automóviles estacionados en las calzadas, el deterioro de los monoblocks por la resolución inadecuada de ciertos detalles constructivos, y el mal estado de algunas viviendas.</p><p>Propuesta de Rehabilitación del FONAVI San JerónimoUna errónea comprensión y diagnóstico de los problemas y dificultades que afrontan estos complejos conduce a la demolición como única solución; derivando en la pérdida de recursos materiales y económicos, junto con la destrucción de historias y recuerdos familiares. Los procesos de rehabilitación del hábitat construido, el territorio ocupado, y las redes socioculturales existentes, se presentan como alternativas efectivas frente a la completa destrucción u ocupación sistemática del suelo urbano.</p><p>Wainstein Krasuk y Gerscovich (2005) entienden por rehabilitación a la “recuperación urbana que trasciende lo edilicio modificando la escena urbana consolidada, orientándose a la salvaguarda de valores histórico-culturales, económicos, sociales y ambientales. Se trata de revitalizar los barrios, encontrar formas alternativas de gestión y fomentar el surgimiento de nuevas identidades, apuntalando la formación del vínculo social”.</p><p>Los grandes conjuntos habitacionales, como el FONAVI San Jerónimo - Centenario, siempre han cargado con una connotación negativa, no sólo por parte de la sociedad civil, sino también por ciertas autoridades estatales. Intervenir lo existente, comprender sus necesidades y preservar su encanto original, requiere de una mirada positiva e integradora. Tal como expresan Lacaton &amp; Vassal (2017), es preciso invertir la postura tradicional, pasar de un urbanismo regido solamente por un plan estratégico general, hacia un urbanismo de situaciones, nutrido por la pluralidad del territorio, capaz de valorar las preexistencias, detectar las necesidades reales de los individuos, e impulsar la superposición de actores y circunstancias diversas.</p><p>Por tales motivos, la integración del FONAVI San Jerónimo al resto de la ciudad, debe darse a nivel de la trama y el tejido urbano (García Vázquez, Valero Ramos, 2016). La apertura de un entramado vial con jerarquía claras y un paisaje ordenado que delimite lo público, lo privado y las áreas comunes, le aportará al barrio mayor permeabilidad, desdibujando los bordes que actualmente impiden la continuidad con el entorno circundante; mientras que la recualificación de la imagen urbana y la expansión de los bloques hacia la vía pública, permitirá una articulación con el tejido tradicional, revitalizando la vida urbana exterior, los encuentros e intercambios interpersonales.En este sentido, es imprescindible recuperar la condición plurisignificante del espacio público como soporte físico para la vida urbana. La escala de los grandes conjuntos corresponde a un proyecto urbano, por lo cual, para remediar el déficit habitacional no sólo se requiere la rehabilitación de las construcciones, sino también la valoración de su relación con el funcionamiento de la ciudad y el uso colectivo (Montaner, Muxí, Falagán, 2011).</p><p>La incorporación de nuevas alternativas para el desplazamiento mediante una grilla vial ordenada según calles de diverso carácter, debe complementarse con la liberación de las plantas bajas y su reemplazo por áreas permeables, fluidas y con multiplicidad de usos: locales gastronómicos, tiendas comerciales, estacionamientos cubiertos, equipamientos con actividades públicas y privadas para la recreación, cultura, educación, deporte y administración. Esto promueve la mixtura de usos disponible y facilita la satisfacción de las necesidades cotidianas al interior del barrio, diversificando la oferta y las oportunidades laborales, fomentando los desplazamientos a pie de vecinos y residentes de zonas aledañas.</p><p>Se torna imprescindible revitalizar los espacios públicos dentro y fuera de los bloques. Recuperar el carácter vecinal de los corazones de manzana mediante la mejora del paisaje, el diseño de las áreas verdes, la incorporación de huertas urbanas y actividades comunitarias que fomenten los encuentros e intercambios al aire libre, promoverá la participación mancomunada de los individuos en pos de reconstruir los lazos sociales y crear una conciencia sobre el ejercicio del hacer y el cuidado del medioambiente; mientras que la transformación de la plaza principal en un gran pulmón verde, con islas de vegetación, mobiliario urbano y juegos para niños, estimulará relaciones afectivas entre las personas y el entorno, creando un hábitat adecuado para el despliegue de la biodiversidad, aportando superficies permeables y mejorando el paisaje del barrio.Generar una imagen urbana integrada y articulada por medio de aquellas tensiones que aporta la multiplicidad de actividades entre el interior de los bloques y la vida urbana exterior, favorece la consolidación de una nueva centralidad, no sólo al interior del FONAVI San Jerónimo, sino también del Barrio Centenario. Esta centralidad, dinamiza la vía pública y asegura un flujo constante de personas, garantizando la presencia de 'ojos en la calle' de Jacobs (1961) y la defensa pasiva propuesta por Newman (1972), otorgando una identidad comunitaria que fortalezca el entramado social y reduzca la inseguridad actual.</p><p>Las intervenciones comunes a todos los monoblocks relativas al mantenimiento de las áreas comunes e infraestructuras, junto con el traslado de aquellas viviendas dispuestas en la planta baja hacia un cuarto piso adicional; culmina con la refuncionalización de cada uno de los hogares. Expandir las unidades por medio de la adición de áreas flexibles y balcones en contacto con la vía pública, abandonando la condición de bloques sólidos e infranqueables, en busca de una apariencia etérea, permeable e iluminada; no sólo otorga a los residentes nuevos puntos de vista para contemplar el vecindario, sino también les brinda una superficie extra que podrá convertirse en lo que ellos deseen y necesiten, adoptando un estatus irrepetible.</p><p>Al mismo tiempo, la plusvalía espacial es acentuada por una reinterpretación de la forma, función y tecnología de los invernaderos. Los cerramientos móviles que lo delimitan le permiten dar respuesta frente a las exigencias variables del clima; pudiendo funcionar como un espacio intermedio que eleva la temperatura interna durante épocas invernales, o como un amplio balcón abierto que favorece la ventilación natural y reduce la temperatura de los ambientes durante el verano.</p><p>Aludir a la noción de estética de la energía propuesta por Prieto (2017), como un término mediador entre el polo estético-material y el polo técnico-funcional, posibilita el traslado de elementos industriales como los invernaderos, hacia el campo semántico de la vivienda; procurando la ampliación del espacio útil de las unidades a través de dispositivos óptimos en su construcción, eficientes energéticamente, económicos en su costo, flexibles espacialmente y socialmente identitarios en cuanto a sus posibilidades de apropiación.</p><p>García Vázquez y Valero Ramos (2016) afirman que, indagar en la mejora del hábitat construido y recuperar eficazmente sus valores históricos, culturales, económicos, sociales y ambientales; requiere la participación activa de los habitantes. Acompañar los procesos de rehabilitación con trabajo social y una gestión participativa que permita a la población expresarse e informarse sobre las características de los proyectos, es primordial para generar una sólida identidad comunitaria que asegure el mantenimiento de los resultados por medio de la consolidación de consorcios por cada manzana, con referentes designados y una clara estructura de autogestión.Por tanto, resulta imprescindible concebir la arquitectura desde el habitar, reconstruyendo lo existente desde el interior hacia el exterior, desde los usuarios y sus memorias hacia la vida urbana.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jZ3CAJYn9pbezimwj9tMjYU5SJA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2024/10/obras.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La ciudad construida y su patrimonio edilicio constituyen el escenario diario de la vida urbana. En su interior, los grandes conjuntos habitacionales de la segunda mitad del Siglo XX se erigen como piezas obsoletas y olvidadas (Bekinschtein, Calcagno y Risso Patrón, 2013).]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-10-31T12:09:26+00:00</updated>
                <published>2024-10-31T12:06:41+00:00</published>
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        <title>
            La fusión entre Arquitectura e Inteligencia Artificial
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                <![CDATA[Rodrigo Agostini]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YybsQOvL7cCN_Tlqb1z8LR-rdXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2024/09/ia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la era digital del Siglo XXI, la inteligencia artificial - IA - emerge como una nueva herramienta que tiende a revolucionar constantemente el proceso de diseño arquitectónico. El diseño generativo, basado en el empleo de algoritmos y parámetros, redefine los límites de la creatividad humana al producir múltiples soluciones ante un problema o requerimiento específico.</p><p>Pero, ¿podría la IA ser considerada una amenaza para los profesionales del sector? Este nuevo enfoque supera las barreras del proceso creativo, permitiendo explorar un espectro infinito de posibilidades en tiempos reducidos. Así como Christopher Alexander identificó y compiló varios patrones de diseño residencial en A pattern language, una IA podría expandir dichos patrones funcionales considerando aspectos socioeconómicos, ideológicos y/o culturales, en pos de encontrar la mejor solución a un problema planteado.</p><p>Formas orgánicas, geometrías complejas o diseños paramétricos son procesados y plasmados por la IA con sólo escribir breves líneas de texto - prompt -. La concepción inicial de la Idea como punto de partida del proceso proyectual, exige muchas exploraciones. El traslado hacia un diseño computacional supone una transformación en la manera en que los arquitectos conceptualizan y desarrollan sus proyectos; liberándolos de las limitaciones técnicas tradicionales para ofrecerles diversas alternativas a partir de la definición inicial de objetivos y restricciones (Kalay, 2004).</p><p>En un mundo cada vez más digitalizado, Bilinkis (2018) señala que el futuro del trabajo estará marcado por la colaboración entre humanos y máquinas, lo que requiere una adaptación en la educación para preparar a los profesionales ante esta nueva realidad. Las nuevas generaciones en lugar de simplemente aprender técnicas tradicionales, deberán desarrollar habilidades en el manejo de herramientas y algoritmos de inteligencia artificial. Kolarevic (2003) expone que escuelas de arquitectura como el MIT y la AA School lideran la actualización curricular al ofrecer cursos y programas de certificación que integran la IA al proceso proyectual, junto con la creación de grupos de investigación especializados en diseño emergente que combinan arquitectura, ingeniería, inteligencia artificial y ciencia de los materiales.</p><p>&nbsp;</p><p>Más allá del diseño, la IA está revolucionando el modo en que construimos y operamos edificios. Durante los últimos años, la incorporación de robótica impulsada por IA ha logrado acelerar procesos constructivos: desde la automatización de tareas repetitivas, hasta la impresión 3D de componentes estructurales o incluso de conjuntos habitacionales enteros, la IA ha logrado mejorar la precisión y asegurar la realización de proyectos cada vez más complejos. Bock and Linner (2015) exponen que esta innovación no sólo aumenta la eficiencia, sino que tiene el potencial de mejorar la calidad de vida de los trabajadores al reducir las tareas más peligrosas y extenuantes; mientras que Bilinkis (2018) agrega que, de este modo, podrán enfocarse en actividades más creativas y estratégicas. No obstante, también es preciso considerar los siguientes interrogantes ¿estamos preparados para los impactos sociales y laborales que puede generar? ¿cómo gestionaremos el acceso desigual a este tipo de tecnologías?</p><p>En cuanto a la operación de los edificios, el análisis de datos en tiempo real y la simulación de escenarios complejos, permiten optimizar su rendimiento en términos de eficiencia energética, confort térmico y calidad del aire interior. Los sistemas BIM - Building Information Modeling - integrados a inteligencias artificiales permiten predecir y mejorar los ciclos de vida de las obras, reduciendo costos operativos e impactos ambientales. Los sistemas de gestión de edificios inteligentes, equipados con sensores y algoritmos avanzados, monitorean y controlan todos los aspectos del entorno construido, desde la iluminación y climatización, hasta la seguridad y accesibilidad.</p><p>Mas estos sistemas de control avanzado, plantean ciertos desafíos éticos y regulatorios que deben ser abordados cuidadosamente, ¿qué sucede con los sesgos de programación? ¿cómo resguardar la privacidad?&nbsp; La recopilación y empleo de datos en tiempo real requiere marcos normativos que aseguren la transparencia y protección de la privacidad, reduciendo aquellos riesgos relacionados con la ciberseguridad. A su vez, Zuboff (2019) plantea que el uso de la IA debe ser guiado por principios ético que garanticen que los beneficios estarán equitativamente distribuidos, en pos de no exacerbar las desigualdades existentes.</p><p>La irrupción de la inteligencia artificial nos abre un abanico infinito de posibilidades y nuevas oportunidades, pero también despierta infinidad de reflexiones e inseguridades. Ya no se trata sólo de encontrar una buena pregunta como acto creativo, como planteaba Louis Kahn, sino que ahora la formulación idónea de un prompt tiene el poder de desencadenar procesos creativos reveladores</p><p>El empleo de la inteligencia artificial está transformando el ámbito arquitectónico, desbloqueando nuevas fronteras de creatividad, eficiencia y sostenibilidad. La fusión entre arquitectura e inteligencia artificial no sólo redefine lo posible, demostrando que la imaginación es el único límite; sino que también nos invita a repensar cómo vivimos y construimos nuestros entornos. La sociedad contemporánea enfrenta problemas complejos y en constante mutación - cambio climático, crecimiento demográfico, incremento de la pobreza - que exigen medidas y acciones consistentes. Aprovechar las potencialidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías, mediante una visión holística, una planificación estratégica y la colaboración de múltiples actores, nos posibilitará la concreción de proyectos que influyan positivamente sobre los entornos urbanos y mejoren considerablemente la calidad de vida de quienes los habiten; pues nunca debemos olvidar que “la arquitectura es un acto de amor hacia la humanidad” (Frank Lloyd Wright, 1957).</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YybsQOvL7cCN_Tlqb1z8LR-rdXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2024/09/ia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desde las primeras intervenciones, asentamientos y construcciones efectuadas por las antiguas civilizaciones, hasta las audaces estructuras contemporáneas que configuran nuestros entornos urbanos, la arquitectura ha sido el escenario para expresar la creatividad humana, integrando funcionalidad y manifestaciones culturales.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-09-05T10:48:43+00:00</updated>
                <published>2024-09-05T10:48:11+00:00</published>
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            ¿Cómo las obras moldean el futuro de nuestras ciudades?
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        <author>
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                <![CDATA[Rodrigo Agostini]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.puertonegocios.com/opinion/como-las-obras-moldean-el-futuro-de-nuestras-ciudades">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Cptp37jB8ff6a-ZOCJ2eJ3PMpQk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2024/08/arquitectura.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La construcción de viviendas, edificios e infraestructuras de servicios no solo proporciona espacios de bienestar para vivir, trabajar y recrearse, sino que también puede elevar significativamente el valor del suelo, atraer nuevos capitales que revitalicen las áreas urbanas e incrementar la recaudación fiscal, fomentando una mayor capacidad para financiar el crecimiento local y mejorar la competitividad a nivel regional y global. Si incluimos las nociones de innovación y sostenibilidad a esta relación, la arquitectura puede actuar como un motor de cambio que avanza sin límites hacia el futuro.</p><p>La innovación arquitectónica no debe ser una simple búsqueda estética, sino una puerta hacia una viabilidad económica y sostenible a largo plazo. En un contexto de creciente preocupación por el cambio climático y la vulnerabilidad social, diseñar edificios eficientes con capacidad para reutilizar los insumos naturales disponibles e incorporar sistemas pasivos junto a materiales y tecnologías limpias; si bien reduce el impacto ambiental y mejora la calidad de vida, también es un modo eficaz para captar personas interesadas en inversiones verdes que beneficien a nuestros ecosistemas urbanos. Esta es la visión que ha permitido, por ejemplo, al arquitecto danés Bjarke Ingels fusionar funcionalidad, ecología y rentabilidad en el proyecto 8 House en Copenhague, y a Stefano Boeri mejorar las condiciones de habitabilidad y enriquecer la biodiversidad urbana de Milán con el diseño del Bosco Verticale.</p><p>En el mismo sentido, intervenciones edilicias y urbanas innovadoras pueden actuar como catalizadores económicos. Proyectos como el Guangzhou Opera House en China, el Burj Khalifa en Dubái, el Museo Guggenheim en Bilbao, la Ópera de Sídney en Australia, o el High Line de Nueva York, transforman las ciudades al provocar que los visitantes se maravillen ante su presencia. Estas obras emblemáticas se convierten en activos económicos que potencian la vida urbana, pues la llegada de turistas beneficia a una amplia gama de negocios locales, posicionando a las ciudades a escala global, impulsando flujos constantes de capitales nacionales e internacionales, y fomentando la creación de espacios públicos vibrantes.</p><p>&nbsp;</p><p>Los arquitectos, como alquimistas modernos, transforman un cúmulo de ladrillos, acero y hormigón en experiencias tangibles, donde la economía se refleja en la eficiencia de sus diseños. La economía influye en las decisiones arquitectónicas actuando como un marco de referencia que guía el proceso proyectual, desde la selección de la tectónica, hasta el estudio meticuloso de los detalles más pequeños. Cada metro cúbico que conforma el espacio habitable, cada esquina bien iluminada y cada material cuidadosamente seleccionado, aporta a la eficacia y rentabilidad de un emprendimiento; mientras que la adaptabilidad y flexibilidad frente a diferentes usos asegura su vigencia y permanencia a lo largo del tiempo.</p><p>Norman Foster es un claro exponente de cómo economía y estética convergen en una danza armoniosa. Su Millennium Bridge en Londres es testimonio de esta sinergia, donde eficiencia estructural y belleza se unen para crear una obra funcional y visualmente impactante; o su proyecto Hearst Tower en Nueva York que ejemplifica cómo la eficiencia y la rentabilidad pueden lograrse al integrar tecnología verde con un diseño innovador.</p><p>Este breve recorrido por los hilos que dan vida a nuestros entornos urbanos evidencia la interacción constante entre la economía macro y micro en el contexto arquitectónico. Edificios, parques, centros comerciales y sedes empresariales, redefinen continuamente el paisaje urbano, al tiempo que movilizan las economías locales. Cada proyecto arquitectónico, desde grandes desarrollos hasta pequeñas intervenciones particulares, contribuyen económicamente en múltiples niveles.</p><p>Los arquitectos no sólo diseñamos nuestras obras, también diseñamos ambientes urbanos y ecosistemas económicos. Como dijo Frank Lloyd Wright “la arquitectura es la madre de todas las artes” y por ello, los arquitectos, como economistas creativos vamos moldeando nuestro mundo. Diseñar con respeto y consciencia, pensando en quienes habitan nuestras obras y ciudades, asegura que las construcciones perduren. Sólo un enfoque integral que contemple la estética, funcionalidad y tecnología, junto al impacto social y económico de nuestras decisiones arquitectónicas, asegurará una contribución positiva para el desarrollo urbano y bienestar de nuestras comunidades. </p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Cptp37jB8ff6a-ZOCJ2eJ3PMpQk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://puertonegocioscdn.eleco.com.ar/media/2024/08/arquitectura.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Nuestras ciudades son tejidas mediante el entrelazamiento indisoluble de hilos económicos y arquitectónicos que conforman una estructura urbana compleja y dinámica, necesaria para el despliegue de una vida en sociedad. La relación e interacción entre ambas disciplinas es fundamental para un desarrollo urbano sostenible, donde la arquitectura desempeña un papel crucial para la creación de valor económico, tanto a nivel personal como colectivo.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-16T11:40:10+00:00</updated>
                <published>2024-08-14T10:08:16+00:00</published>
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